Sin embargo, en la mayoría de exámenes nos encontramos con problemas con un enunciado pobre que en la mayoría de ocasiones no nos motiva para esforzarnos en sacar correctamente el resultado más allá de aprobar la asignatura para luego olvidarla rápidamente. Como dice el dicho, crédito aprobado, crédito olvidado. No debería ser así.
¿No creéis que merece la pena hacer exámenes más amenos y más cercanos a la realidad de los que normalmente nos tienen acostumbrados? Podríamos mejorar así nuestro rendimiento general y aprender más y mejor sin que sean necesariamente más complicados.
Muy interesante compañero.
ResponderEliminar