-P: Para comenzar, ¿por qué ingeniería naval? No queda precisamente cerca de Madrid la playa.
-R: (Risas) Es una pregunta que me hacen constantemente y que pocos entienden. De pequeña siempre íbamos a A Coruña con el abuelo que tanto le gustaba la pesca y navegar. Y me temo que se me pegó todo eso.
-P: Es una suerte que te contrataran en una empresa de esas características tan temprano, ¿de qué te encargas exactamente?
-R: Ahora mismo estamos trabajando en un proyecto para vender un drillship, un buque de perforación de casi 150 metros de eslora. Nuestro departamento se encarga de la parte de la maquinaria.
-P: Debe ser muy difícil vender un barco de semejantes magnitudes, ¿alguna idea de quién puede ser los inversores?
-R: En su mayoría son multimillonarios procedentes de China y Rusia principalmente que buscan yates, pero éste en particular tiene fines científicos. Pero Seúl nos lo pone difícil, es una competencia muy fuerte.
-P: Y la convivencia, ¿cómo es trabajar allí?
-R: La gente es muy amable, en el departamento hay bastantes extranjeros, algunos de ellos por suerte españoles (risas), pero también de nacionalidades diversas como Corea, Japón o Polonia. Sin embargo la gran mayoría son locales. Los holandeses son muy cerrados pero en cuanto les conoces mejor son buena gente.
-P: Por último, ¿qué echas más de menos de España?
-R: El jamón sin duda. (risas) El ambiente sin duda, es mucho más cercano aquí, la familia y los amigos. Y el tiempo también, que aquí llueve nueve meses al año.
-P: Muchas gracias, y que disfrutes de tu estancia aquí mientras dure. Pero la cena hoy la pagas tú.
Eres un entrevistador de los mejores que he visto en mi vida.
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